Hacía mucho que quería hablar del trabajo de Pablo Auladell, y el haber leído recientemente Alas y Olas, hermoso libro por él mismo ilustrado, con texto de Pablo Albo, se ha presentado como una buena ocasión.

 

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Alas y Olas es un álbum precioso y poético, difícil de etiquetar, y quizás esta sea una de las razones por la que me gusta tanto. Este ilustrador tiene una capacidad especial para balancearse entre la narrativa y la poesía que me cautiva, y que es el resultado de una profunda cultura literaria y estética.

En particular en este álbum, el ritmo está finamente equilibrado dejando gran espacio al blanco y a los silencios, en este sentido imagen y texto funcionan al unísono, y es difícil determinar con certeza cuál de las dos marca el paso primero.

 

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 La elección de separar las palabras de las ilustraciones hace que la historia se desarrolle por dos carriles paralelos y que la parte visual reluzca con más fuerza. 

La historia de Pablo Albo es maravillosa y conmovedora, líberamente basada en la leyenda esquimal de la mujer esqueleto, que en su versión original yo desconozco, pero que me ha traído a la mente una de mis películas favoritas: El cielo sobre Berlín, de Wim Wenders. En realidad la historia es muy diferente, pero tiene una melancolía y un romanticismo similares: como el ángel de Wenders, también el protagonista de este libro interrumpe su vuelo al quedar cautivado por la belleza frágil y mortal de una mujer, y así abandona sus alas.

 

 

¿Es esta una historia para niños? No en el sentido propio del término, claramente, pero yo creo que tiene ese espesor dramático y mitológico de las leyendas que cautiva siempre a los más pequeños, aunque no lo entiendan completamente. Es el tipo de historia que hay que contar a los niños, recuperando el ritual de la trasmisión oral…a mí desde luego eran justamente estas narraciones que no comprendía del todo, misteriosas y perturbantes, las que me cautivaban mayormente. De alguna forma guardaba esos matices más enigmáticos en algún rincón de mi mente y con el tiempo, creciendo, se me desvelaban. Esas historias son las que recuerdo con más interés.

 Ahora toca hablar de la parte propiamente visual del álbum, sobre la cual he querido focalizarme en este post, en particular lo que se refiere al estilo de su autor .
Pablo Auladell es un ilustrador y autor de cómic con un estilo inmediatamente reconocible, pero al mismo tiempo muy adaptable, tan esencial por un lado, cuanto complejo por el otro, y rico en referencias a la historia del arte.
Investigando más por la red, he descubierto que su estilo tan poético es el resultado de una investigación metódica y ordenada. Entre las muchas cosas que he encontrado, recomiendo esta interesante conferencia del autor en Bilbao.
Siempre me ha parecido un tema muy interesante el del estilo, cómo este se define y se desarrolla, cómo evoluciona junto a una persona . Y, si ya se sabe que es el resultado de largas horas de trabajo, es difícil imaginar en qué sentido nuestro estilo pueda depender también de una búsqueda racional y organizada.

 

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Pameos y meopas, imagen del portfolio online de Pablo Auladell

 

En mi último post hablé de la importancia de la organización en el trabajo creativo, y de cómo establecer un sistema en nuestro proceso de trabajo sea la mejor forma para evitar quedarnos bloqueados, así que me ha parecido interesante seguir un poco las pistas del “método Auladell”, e intentar entender mejor su labor, que de todas formas es profundamente personal e irrepetible. Cada artista desarrolla un proceso de trabajo muy íntimo, pero desde mi punto de vista, siempre se consigue aprender algo útil del ejemplo de los más grandes.

 

Parte 1: preparación

Cuando debemos ilustrar un texto es fundamental leerlo detenidamente y a fondo, un buen ilustrador (y yo diría cualquier narrador visual) tiene que ser también un excelente lector, solo así podrá reconocer los diferentes géneros y matices de la literatura que pueden ofrecer una base sólida al trabajo posterior de ilustración.
 Hay que investigar en la esencia del texto, averiguar su musicalidad y ritmo, para poder luego tejer a su alrededor el ritmo gráfico .

 

Parte 2: método

El flujo de trabajo de Auladell se compone de cuatro fases: la búsqueda de un  modelo , la  metamorfosis , la  semilla  y la  legislatura .
Básicamente, en la primera de estas fases tendremos que encontrar la inspiración en territorios que pueden estar muy alejados de lo específico del álbum, se trata de ser multidisciplinares y mantener una mirada abierta a 360 grados. Y tampoco debemos limitarnos a mirar, cualquier sensación nos puede abrir el camino para hallar lo que estamos buscando.  Mantenernos curiosos y hambrientos de estímulos es algo que debemos hacer continuamente, hasta que seamos capaces de elaborar todo lo que nos haya inspirado , de seleccionar y anotar nuestras reflexiones al respecto, para sacar nuestras propias conclusiones. Es una fase larga y más difícil, en la que hay que estar atentos a no perderse.
Auladell, por ejemplo, dice que habitualmente utiliza tres cuadernos de apuntes: uno que llama ideario, en el que apunta solo notas escritas, ideas, motivos de inspiración; otro es el cuaderno de viaje en el que boceta rápidamente con lápiz o boli, para ejercitar cotidianamente la gestualidad y afinar el trazo. El último es el cuaderno óptico, en el que finalmente realiza las ilustraciones más o menos completas, anotando cada fase de su proceso y el material utilizado, punto por punto, como si se tratara de instrucciones para una eventual replica.
La fase que Auladell llama metamorfosis según mi punto de vista es la más compleja y personal. En todos sus años de trabajo y de evolución como artista, ha elaborado un esquema en el que se precisan los cánones básicos de sus ilustraciones, relacionadas con los diferentes estilos literarios que suele ilustrar, y definiendo así los pequeños ajustes y matices a resaltar, para adaptarse más a un género u a otro. Serían como unos códigos específicos de trabajo, que el ilustrador ha nombrado de forma bastante peculiar, en su página web puedes ver sus obras categorizadas de esta forma, aquí te dejo algunos ejemplos (las imágenes son de la web del autor).

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La feria abandonada, como Alas y Olas, es del estilo “Arcaico Muralis”

 

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Los refranes del Quijote es del estilo “Arcaico Rotunda”

 

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Dorothy es del estilo “Infante Rotunda”

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La tarde en el parque es del estilo “Antic Journal Eleganza” (publicado en La Resistencia nº6, 2017)

 

La semilla es la ilustración de la que germinarán las otras, un prototipo de base y resultado de nuestra elaboración conceptual previa. ¿Cómo se genera? Pues dibujando y dibujando, hasta que entre todas las obras producidas se evidencie un código “genético” que las acomune y que podamos utilizar justamente como un semilla para el trabajo que haremos luego.
La fase de la legislatura, que suena a algo bastante críptico, personalmente la traduciría como coherencia. Y efectivamente es lo que surge a raíz de nuestra imagen semilla para evolucionar acorde al texto que debemos ilustrar. Es la integración de los códigos literarios que individuamos en nuestro texto y que hemos ido definiendo en nuestras ilustraciones semilla, para evolucionar de forma coherente y armónica.

 Así que, resumiendo: ser abiertos a cualquier forma de inspiración; aprender a seleccionar y reelaborar los estímulos que nos llegan; ejercitarse y pulir nuestro trazo buscando patrones comunes  …y poco a poco iremos definiendo nuestro estilo. Solo falta ¡ponerse manos a la obra!

 

 

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