Bueno, aquí estamos con un nuevo año por delante y con nuevos propósitos con los que retarnos. A estas alturas ya habrás leído y releído centenares de posts sobre este tema, la primera entrada del año es todo un clásico, quizás poco original, pero desde mi punto de vista necesaria. Porque ¡siempre hay que empezar con buen pie! Cada comienzo es un ritual en el que tirar lo que no nos sirve, dar brillo a lo que decidimos llevar en nuestro viaje, echar el ojo a esos nuevos propósitos que nos ilusionan, e ¡ir a por ellos!

 

nuevos propósitos

 

Hago mea culpa porque es verdad que este tipo de entrada llega un pelín tarde, y es que en las últimas semanas he estado un poco ausente: cuando la vida offline te llena, casi te da pereza volver a ese otro lado del universo, el de tu vida online. Las Navidades son el momento de volver a ver a esos amigos que viven lejos, de estar con la familia y vivir el calor del hogar. Así que yo me he dedicado con empeño a estas actividades, olvidándome un poco del blog, pero, como expliqué al comenzar, este blog es para mí como esa habitación propia de la que habla Virginia Wolf, también un espacio en el que comparto mis pasiones (y en el que espero transmitir mi entusiasmo por las mismas).

 

volver a escribir-nuevos propósitos

 

Pero, de vez en cuando, uno debe salir de su habitación y curiosear en la cocina, o demorarse en el salón … 🙂 .

También tengo una buena excusa: mi año ha empezado con un emocionante viaje on the road desde Venecia, donde yo vivo, hasta Sicilia. Si es verdad que había pensado documentar paso a paso mi camino, al final – como siempre  ocurre – me he sumergido talmente tanto en el viaje que no he tenido tiempo para hacer nada más. Y al fin y al cabo ha sido mejor así, porque vale la pena metabolizar con calma las experiencias para poder luego expresarlas, resaltando los matices que uno prefiere. Así que ya hablaré por aquí de mi viaje, en el que me he llenado de inspiración, y lo haré como siempre con un punto de vista particular hacia el arte.

 

 

Pero vamos a hablar de esos buenos propósitos que mencionaba al principio. A finales de 2017 me propuse dar una conclusión digna a este casi primer año del blog, haciendo una lectura del texto de Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio. Analizar y sintetizar un libro tan complejo ha sido sobre todo un estimulante reto, mi intención era la de recuperar las cinco lecciones que Calvino escribió con referencia a la literatura y ver si de alguna manera podían ser de inspiración también en un contexto más general.  Levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad,  son cinco valores literarios que se pueden interpretar en un sentido más genérico, y que podemos decidir perseguir durante este nuevo año:

>>  La levedad es saber simplificar, buscar la belleza en nuestro cotidiano enfrentarse a la vida con humor.

>> La rapidez es la flexibilidad necesaria para adaptarnos a nuestro presente, pero también la sensibilidad de seguir nuestro propio ritmo o de definir el ritmo personal de nuestra historia;

>> La exactitud es la capacidad de fijar objetivos y perseguirlos con paciencia y atención, pero también es la voluntad de dar el justo valor a las cosas, de entender el real significado de nuestras palabras y acciones;

>> La visibilidad es la visión, saber mirar hacia delante con intuición y mantener viva nuestra capacidad de imaginar. Pero también entender el potencial de la comunicación visual y aprender a movernos con desenvoltura y conciencia en esta sociedad de las imágenes actual;

>> La multiplicidad es una invitación a mantenernos curiosos, a informarnos, a crear conexiones con valor, relacionando informaciones para poder ser más críticos y objetivos. También es la capacidad de hacer tesoro de diferentes experiencias, y la voluntad de no encerrarnos en categorías sino de mantenernos abiertos y vivir el mundo como un pozo inagotable de recursos y estímulos.

De la última lección, la consistencia, no he hablado, porque en realidad Calvino no llegó a escribirla, y en el libro se encuentra en forma de boceto y apuntes. Así que nunca sabremos realmente qué quería decir el autor con esta palabra, ¿se refiere a ella en el sentido de coherencia con uno mismo?¿O de productividad? Ambos casos me parecen muy buenos propósitos para este nuevo año que acaba de empezar: tener claro hacia dónde queremos ir pero sin limitarnos, dándonos la posibilidad de cambiar por el camino pero manteniendo siempre nuestros valores y nuestra autenticidad en primer plano.

Yo diría que las seis propuestas de Calvino son aún muy actuales y nos pueden venir muy bien ¿no crees? Espero haberte estimulado con estas breves reflexiones a empezar el año con una mirada nueva, y que sea útil para alcanzar tus nuevos propósitos. Te animo a que leas el libro porque en él obviamente encontrarás muchísima más inspiración y perspectivas.

* * * * *

Para terminar, una pequeña consideración sobre el blog que, en realidad, al año aún no ha llegado, así que todavía lo veo como un work in progress 🙂 . En los próximos meses va a haber algunos cambios porque mi intención es definir mejor su estructura, poco a poco voy a decidir si concentrarme más en la parte de reseñas de álbumes ilustrados, o en la de historia del arte, si en el proceso creativo (con artículos como los de Calvino o de Austin Kleon, por ejemplo) o si darle un perspectiva más personal, hablando también de mis trabajos (alguna cosilla la puedes ver en mi cuenta de Instagram).

Así que ¡espero tus sugerencias! Hazme saber qué temas prefieres, qué te interesaría profundizar o qué mueve tu curiosidad. Y yo sabré por dónde investigar 😉

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