Sí, mi amor por el arte lo debo en gran parte a Frida Kahlo. Cuando era una enana vi por casa un catálogo con sus pinturas y me quedé completamente fascinada. No podía entender todo, claro, pero sus retratos me hipnotizaban con esa mirada silenciosa que sin ninguna vergüenza exponía a la merced del mundo su dolor tan profundo. ¿Cómo podía ser el dolor tan bello? Me preguntaba. Y aunque fuese una niña sentía la pasión y la melancolía de Frida, sentía que sus preguntas eran las mismas que podía hacerme yo también.

Por esta razón creo que los niños tendrían que conocer la obra de Frida Kahlo, aunque la artista toque temas profundos y dolorosos, y nos pueda parecer demasiado pronto presentarla a los peques. El arte es un lenguaje capaz de mediar la realidad y los niños son perfectamente capaces de elaborarlo, cada uno con su ritmo.

La última vez hablé de como Frida se ha transformado (involuntariamente) en un icono de moda, y de la necesidad de reconsiderar esta artista en sus distintos matices, tomando inspiración de la lectura de su diario íntimo. Ahora mi análisis quiere surgir desde la perspectiva de un niño.

En estos tiempos se ha puesto de moda publicar la biografía de Frida en versión infantil, sobre todo en colecciones dedicadas a las niñas. Pero no sé cuánto esta moda y estrategia de marketing pueda conseguir realmente la finalidad que se propone, que es la de explicar una personalidad emblemática y fuerte como la de Kahlo en todas las facetas: histórica, artística, personal. Muchas veces el riesgo que se corre es el de no ir más allá de la caricatura.

Sobre este argumento es muy interesante la crítica de Ana Garralón. La biografia es un género que muy a menudo se considera demasiado complicado para niños aunque, como dice Garralón citando al filósofo Marc Soriano:

las mejores de entre ellas son sin embargo las que tienen más matices y las que dan a los lectores la idea de una complejidad de factores sociales e inconscientes, sobre todo cuando se trata de un artista.

Aquí quiero darte algunas sugerencias de libros biográficos sobre Frida Kahlo, dedicados a los niños, que considero interesantes, por su visión, capacidad evocativa o valor informativo.

En esta última categoría, tal vez la obra más completa sea el libro Frida Kahlo, de la serie Los artistas en su mundo, ediciones Blume, escrito por Jill A. Laidlaw. Que ofrece una panorámica de la vida de Kahlo con referencias históricas, documentadas por imágenes y fotos. Un libro que se dirige a los niños mayores de 10 años con un lenguaje directo que estimula a la investigación y al análisis crítico. Y las pinturas de la artista son el material primero sobre el que reflexionar. Un texto con intenciones didácticas que bien cumple su finalidad.

Siempre biografías, pero esta vez acompañadas por el toque personal de talentosas ilustradoras, son Frida, de Jonah Winter (ed. Alfaguara), ilustrado por Ana Juan, y  Frida Kahlo. Una biografía de Maria Hesse (ed. Lumen).

 

Frida Kahlo-Ana Juan-cover

 

Lo jugoso de estos dos libros es la capacidad de las ilustradoras de obtener inspiración del imaginario de la artista, y de reelaborarlo con su estilo propio.

Jonah Winter crea un texto sintético pero incisivo y evocativo. Interesante la idea de Ana Juan de acompañar a Frida de seres de fantasía, que la ilustradora explica haber tomado directamente del arte tradicional mexicano (exvotos, irónicas calaveras, diablillos, jaguares y otras criaturas). En este libro, el autor y la ilustradora consiguen representar con creatividad el contexto cultural de México en el que Frida crece.

 

Frida Kahlo-Ana Juan

 

Frida Kahlo-Ana Juan-2

Ilustraciones de Ana Juan

 

La obra de Maria Hesse, sin embargo, tiene una estructura tipo diario, por lo que es la misma Frida que nos habla, y al mismo tiempo utiliza efectivamente citas reales de la artista. Los dibujos de Hesse son esenciales, casi gráficos, pero con matices surrealistas. Una clara reinterpretación visual del imaginario de Frida, que se focaliza en su lenguaje más apasionado y visceral. Aunque el estilo de Hesse se pueda definir naíf, emerge una búsqueda más profunda en el universo de Frida. La artista mexicana no se define solo por dos cejas unidas y una sombra de bigote, sino por el color, la sangre, el humor, la pasión.

 

 

Frida Kahlo-Maria Hesse

Ilustración de María Hesse a quien no le falta el sentido del humor 🙂 

 

Más allá de la biografía, quedan las historias noveladas, como el libro Frida Kahlo una historia posible, de María Baranda, ediciones Anaya, con las preciosas ilustraciones de Gabriel Pacheco. Yo personalmente creo que estos tipos de narración son muy interesantes si consiguen darnos una clave de lectura diferente. Es decir, si el objetivo no es ahora la voluntad de ofrecer una biografía verosímil, el valor diferencial tiene que surgir de forma clara, focalizándose en una lectura particular o en un matiz específico del protagonista. En el caso del libro de Baranda, se subraya la relación especial entre Frida y su padre fotógrafo, que es fundamental para su desarrollo artístico, como se puede ver en las poses de sus pinturas. Es cierto que es un texto con una naturaleza poética muy marcada, y necesita de un público con una sensibilidad refinada y capaz de distinguir entre la historia real, y lo que es solo una sugerencia, pero no por su esencia fantástica resulta menos inspiradora.

 

Frida Kahlo-Gabriel Pacheco-una historia posible

 

Frida Kahlo-Gabriel Pacheco-una historia posible-2

dos ilustraciones de Gabriel Pacheco

 

Otro ejemplo, es el libro de Fabian Negrin, Frida y Diego, en el país de las calaveras, Editorial El Ateneo. Es la historia de una Frida Kahlo y un Diego Rivera pequeños, y de sus aventuras durante la celebración del día de muertos en México. Con este ejemplo ya estamos muy lejos de la biografía, pero lo que sí el libro nos comunica es el imaginario, el entorno cultural de un México popular, en el que Frida crece, y que ama profundamente.

 

Frida Kahlo-Fabian Negrin

Ilustración de Fabian Negrin, con un estilo en este libro que recuerda el de los muralistas mexicanos

 

Por último, el libro  Frida, del ilustrador  francés Benjamin Lacombe y del autor  Sébastien Perez (ediciones Edelvives). En este caso las palabras ocupan muy poco espacio y el texto sigue un análisis  de Kahlo a través de nueve temas centrales en la vida de la artista. Este libro es una obra de fuerte impacto visual y un objeto precioso, troquelado y encuadernado en tela. Interesante la solución gráfica de Lacombe que ha estructurado el libro en bloques de tres páginas troqueladas, las tres dimensiones en las cuales entramos para descubrir a Frida Kahlo:

Una es su pintura, lo que vemos; la segunda, la relación entre su vida y su obra y, la tercera, las referencias, taoístas y budistas, mayas y aztecas, que la influenciaron y que reflejó en sus pinturas

 

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