La exactitud es el tercer capítulo de las Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino y la segunda parte de mi análisis después de hablar de la rapidez.

¿Por qué creo que retomar este texto es importante hoy en día? Pues porque no hay época más adecuada que la de ahora para reflexionar sobre el valor de la literatura. La comunicación está sufriendo muchos cambios para bien y para mal, y hay que devolver a la palabra el justo valor que se merece.

 

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En estos tiempos de medios sociales y conversaciones en bits, parece ser que la importancia del diálogo se haya quedado a un nivel superficial, el significado más profundo se pierde, y la literatura es el único medio capaz de devolvernos la lucidez de la comunicación escrita. Calvino lo había predicho ya en 1985, pero seguro que no podía imaginar que la revolución de los medios llegara a tanto. En esta era en la que todos queremos ser storytellers tal vez sea muy recomendable recuperar el arte de la escritura, y las seis propuestas de Calvino son un buen punto de partida. Por muchos cursos online que se encuentren, la verdad es que para aprender a narrar hay que leer y estudiar, el marketing viene luego.

Calvino se percata de que el lenguaje se utiliza cada vez más a menudo de forma aproximativa, casual, descuidada, pero si la literatura presta atención al principio de exactitud, esta puede ser finalmente el lugar en el que el lenguaje es libre de existir por lo que es, en todo su potencial.

Redescubrir el valor de la exactitud significa apasionarse por el lenguaje: investigar las palabras adecuadas, descubrir el placer de la variedad de los sinónimos y la maravilla del significado etimológico, buscar el ritmo y la armonía en una frase.

Me parece interesante que el autor añada que la “enfermedad contemporánea” del lenguaje no corroe solo el valor del texto, de la palabra escrita, sino también el de la imagen.

Los medios más potentes no hacen sino transformar el mundo en imágenes y multiplicarlas a través de una fantasmagoría de juegos de espejos: imágenes que en gran parte carecen de la necesidad interna que debería caracterizar a toda imagen, como forma y como significado, como capacidad de imponerse a la atención, como significados posibles […].

 

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copyright de Arper S.P.A

 

Pero la genialidad de Calvino está en explicarnos la importancia de la exactitud directamente desde su opuesto, la vaguedad, así lo antes dicho no se queda en una crítica estéril. Para hacer esto menciona a Leopardi, el poeta italiano del Infinito, porque en su Zibaldone encontramos un elogio a la vaguedad como primera aliada de la poesía. Pero no nos engañemos, porque aunque Leopardi hable de lo poético de lo indeterminado, es justamente una descripción atenta y minuciosa, y la sensibilidad para los detalles, que nos hacen apreciar la belleza de esta cualidad. La exactitud de Leopardi se manifiesta en una atenta composición de la imagen y de la atmósfera.

Un segundo ejemplo que Calvino nos presenta es Paul Valery, para el cual – poeta, pero también critico literario y ensayista- la poesía se define propiamente como tensión a la exactitud. En su análisis desde Mallarmé, a Baudelaire, a Edgar Allan Poe, Valery busca

el demonio de la lucidez, el genio del análisis y el inventor de las combinaciones más nuevas y seductoras de la lógica con la imaginación […]

Determinado e indefinido son los dos extremos entre los que se mueven literatos y poetas desde siempre, en una búsqueda para conseguir descifrar el infinito con una fórmula y descubrir la gracia impalpable de los acontecimientos cotidianos. Y esta búsqueda la literatura la comparte con la ciencia. En el infinito desorden del universo existen zonas de orden, porciones de la existencia en las que se vislumbra un diseño y un esquema predecible. Visualizar y comprender estas zonas es el reto de ciencia, pero Calvino nos explica que también es materia literaria:

La obra literaria es una de esas mínimas porciones en las cuales lo existente cristaliza en una forma, adquiere un sentido, no fijo, no definitivo, no endurecido en una inmovilidad mineral, sino viviente como un organismo.

Creo que la parte más curiosa del capítulo es cuando Calvino nos muestra dos modelos de la formación de los seres vivientes, que pueden compararse a dos distintos esquemas del proceso creativo, y que son:

Por un lado el  cristal  (imagen de invariabilidad y de regularidad de-estructuras específicas), y por el otro la  llama  (imagen  de  constancia de una  forma  global exterior, a pesar de la incesante agitación interna).

Me parecen dos maravillosas imágenes para describir dos formas de crecimiento en el tiempo (Calvino no se inventó esta comparación, cristal y llama son realmente dos modelos utilizados por la biología para categorizar).

Pero el autor también crea su propio símbolo, un esquema plástico capaz de “expresar la tensión entre racionalidad geométrica y maraña de las existencias humanas”, que es el de la ciudad.

 

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ilustración de Karina Puente

 

En su libro Las ciudades invisibles (del que hablé aquí) la exactitud y su valor opuesto se muestran como valores complementarios e inseparables, para comprender realmente las ciudades que Marco Polo describe: por un lado la abstracción y la esquematización del contingente, por el otro el

esfuerzo de las palabras por expresar con la mayor precisión posible el aspecto sensible de las cosas.

La exactitud es entonces la capacidad de comunicar precisamente lo que queremos decir y es el resultado de un largo trabajo de ajustes y correcciones.

Esto vale también en el arte visual.  Aunque una imagen nos parezca espontánea es casi siempre el resultado de un largo estudio. El dibujo en vivo, por ejemplo, permite reproducir la realidad con la máxima exactitud, y solo cuando comprendes la variedad de lo real puedes entonces aventurarte en la estilización.

 

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¿Con cuántas líneas se puede definir un toro?  Dibujos de Pablo Picasso

 

La exactitud creo que al fin y al cabo nos recompensa con mayor libertad de expresión, y nos endereza hacia nuestro estilo más auténtico.

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En el próximo capítulo veremos la visibilidad

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