Para dibujar un árbol se necesita un atento espíritu de observación. Los elementos son siempre los mismos: tronco, ramas y hojas. Sin embargo, cada árbol es único y tiene su propia historia que contar. Estamos ante un sujeto vivo y orgánico que, a diferencia de lo visto anteriormente (cielo, sol y agua), nace, crece y muere.

Como ya te conté esta serie “aprender a mirar, aprender a dibujar” está basada en una colección de libros dirigida por Bruno Munari, publicada en Italia a finales de los años setenta.  El objetivo de estas publicaciones era el de ayudar a maestros y educadores de primaria a enseñar a los alumnos a relacionarse con el lenguaje visual, de forma creativa y proactiva. Una forma de impulsar los niños a ser atentos observadores del mundo que los rodea y de salir de los estereotipos del dibujo infantil .

En su esencialidad los encuentros muy poéticos. Lo simple no tiene por qué ser banal. De estos libros los mayores aprenderán que  en las pequeñas cosas cotidianas se descubre lo que más puede maravillar  😊

Así que, allá vamos …¡a plantar árboles!

Munari definía el árbol como la lentísima explosión de una semilla. Para entender un árbol debemos comprender su proceso de crecimiento, su continuo estirarse hacia la luz.

 

dibujar un árbol-crecimiento

 

El árbol tiene los pies bien plantados en el terreno, y anda sin muchos pájaros en la cabeza ( 😉 )…su desarrollo es lógico y racional. Todos los árboles siguen la misma regla sin rechistar: cada nueva rama es siempre más fina que la precedente.

La ramificación puede seguir esquemas a dos, tres o múltiples ramas, pero la regla general debe ser respetada, el tronco será siempre la parte más gruesa del árbol.

 

Klimt_tree of life_1800

también en El árbol de la vida de Klimt, 1800

 

Siguiendo este esquema dibujar un árbol se transforma en una tarea bastante simple, sin embargo, será difícil encontrar en la realidad un árbol tan perfecto. Tendría que ser en un lugar sin viento, con una luz del sol alta y constante, así como la temperatura, la lluvia siempre igual, sin rayos ni nieve, ni heladas ni granizadas…y, claro, un lugar así no existe.

La naturaleza encuentra siempre la forma de demostrarse creativa, sorprendente. Hay reglas, pero también hay variaciones, para que las cosas sean más divertidas.

Las variaciones son lo más interesante para un artista, porque le permiten plasmar la naturaleza según su interpretación personal.

 

Schiele_vier baume_1927

Schiele, Vier baume, 1927. El árbol es aquí para Schiele un símbolo de la fragilidad de la vida.

 

Friedrich_the abbey in the oakwood_1810

Friedrich, The abbey in the oakwood, 1810. Los árboles de este artista romantíco parecen siempre almas perdidas.

 

Klimt_the pear tree_1800

Otra vez Klimt, con su Pear tree. El árbol aquí se transforma en puro patrón decorativo.

 

Podemos jugar con el tronco: más o menos ancho, bajo o altísimo.

 

dibujar un árbol-tronco alto o bajo

 

Y también con las ramas: líneas rectas, expresivas o suavemente onduladas. El concepto es el mismo.

 

dibujar un árbol-Van Gogh

Van Gogh ha encontrado en el árbol uno de sus elementos expresivos favoritos

 

Si cerramos las ramas del árbol tendremos una representación linear de su estructura.

Un buen juego para hacer con niños puede ser el siguiente: cortamos una  hoja grande de papel siguiendo las líneas que definen un árbol “cerrado”, luego abrimos las tiritas que hemos conseguido como en abanico  y voilá ¡ya tenemos un árbol!

 

dibujar un árbol-juego con tijeras

 

Lo colgamos en la pared y ya hemos creado un bosque en nuestra habitación. Los niños podrán inventarse la historia de ese árbol, qué animales viven en su interior y pegar dibujos sobre su tronco.

Como en todas las familias, también en los árboles podemos encontrar una rama loca que decide salir donde más le apetece, pero la estructura no cambia.

 

dibujar un árbol-rama loca

 

El proceso de crecimiento sigue su camino, sin prisa, seguro y determinado con su esquema. Aunque caiga un rayo y queme una parte de tronco, o la nieve rompa una rama con su peso. Primavera tras primavera brotarán nuevas yemas y nuevas ramas, y el árbol poco a poco cambiará forma y madurará su personalidad.

 

dibujar un árbol-heridas

 

También hay árboles cuyo tronco no se ramifica, sino que crece y crece haciéndose cada vez más fino hasta confundirse con las ramas. Es un segundo modelo de crecimiento, en este caso las ramas nacen alrededor del tronco.

Algunas hojas esconden en sí mismas el esquema de esta tipología de árbol, y nos pueden ser de ayuda en nuestros dibujos:

dibujar un árbol-hojas

Para dibujar un árbol también tendremos que conocerlo desde un punto de vista táctil, su corteza es su piel, puede ser suave y lisa, o áspera y rugosa. Las texturas de las cortezas son tan variadas que tendrás que usar mucha fantasía para imaginar la corteza de un árbol que ya no exista en algún remoto lugar del mundo.

dibujar un árbol_tipos de cortezas

fuente imágen

 

Max Ernst_the forest_1927

Max Ernst, The forest, 1927. Ernst juega con la idea de textura para que podamos reconocer en su obra un bosque.

 

Pintar árboles siempre me fue difícil, porque sin querer acababa haciéndolos todos iguales y estandarizados, o todos diferentes, sin coherencia estética. Pero investigar sobre este elemento puede ser una actividad divertida. El mundo vegetal es realmente curioso, desarrollar nuestras capacidades de observación permite que nuestros dibujos salgan de forma natural. Más amplio será nuestro conocimiento y más personal será nuestra interpretación.

 

 

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