Este no quiere ser un post sobre la vida y la obra de Frida Kahlo. Ni mucho menos. No tengo la pretensión de concluir en pocas líneas la existencia de esta artista y mujer tan increíble. Pero se han dado dos casualidades: el 6 de julio se celebró su 110˚cumpleaños, (y el 13 de julio es el aniversario de su muerte) y sobre todo, he terminado de leer El diario de Frida Kahlo, un íntimo autorretrato (Editorial RM).

 

el diario de Frida

 

Así que me gustaría reflexionar sobre la herencia que esta artista nos ha dejado, porque actualmente hemos sido contagiados por una fridamanía que abarca sectores desde la moda, a la literatura infantil (de esto hablaré en mi próximo post), al diseño y gadgets más diferentes. Sin embargo, la lectura del diario nos ilustra la manera en que artista, persona, y en estos últimos años, icono, se definen con tonalidades diferentes.

 

diario de Frida-retrato-blanconegro

 

Frida no se puede resumir en un estereotipo, esto es indudable. Es muy fácil caer en el error de intentar categorizar a quien admiramos o quien es talmente extraordinario que nos deja boquiabiertos. En el caso de Kahlo su energía creativa y fuerza vital es tan potente para quien se acerque a ella, que es casi inevitable querer transformarla en nuestra heroína. Frida Kahlo se ha convertido en un símbolo plurivalente: de la lucha entre la voluntad y el dolor, de una belleza no convencional pero auténtica, del orgullo de ser mujer.

 

el diario de Frida-cuerpo-con-flechas

 

No obstante, la categorización es una lectura casi siempre simplicista, incluso definir a la artista como feminista no sería correcto. Frida era una pasionaria y luchaba con todas sus fuerzas por ser libre, pero no era partidaria del género. Es más, su deseo incumplido de ser madre, quizás su dolor más grande, estuvo  siempre fuertemente enlazado a su amor por Diego Rivera. Se sentía incompleta al no poder dar un hijo a su hombre, no tanto a realizarse como madre individualmente.

 

el diario de Frida-solyluna

 

Su capacidad de emerger como mujer en una sociedad – y en un sector como el artístico – fuertemente masculino, se deben a su carácter y personalidad, y no a un ideal feminista. Aunque solo por ser quien era ya ha hecho mucho a favor de todas las mujeres. Efectivamente su atención se focalizaba en los derechos de las clases más pobres y humildes. Pero de la visión política de Frida revolucionaria se habla muy poco y, sin embargo, junto a Diego, ésta era su otra pasión visceral. En su corsé había dibujado un feto junto a una hoz y un martillo. Pero esta ideología no creo que nunca haya llegado tan claramente a Moschino o Dolce &Gabbana, por ejemplo, que han hecho desfilar por las pasarelas a decenas de nuevas fridas.

Dudo si toda esta moda de hoy habría hecho soltar una sonora carcajada o una malsonante palabrota a nuestra querida Frida, porque al final alguien tendría que explicar a todos estos estilistas que lo que exponen sobre las pasarelas es el espíritu del nuevo México revolucionario, su estética enraizada con su historia mestiza, de la que la artista se alimentaba con orgullo.

 

el diario de Frida-pueblo

 

Como decía al principio, he leído El diario de Frida Kahlo, y confieso estar de acuerdo con las palabras de Sarah M. Lowe, (que ha escrito un ensayo introductorio al libro, junto al de Carlos Fuentes, los dos realmente interesantes): “leer el diario de Frida es un acto de trasgresión con cierto matiz voyerista”. De hecho, cuando lo escribió no tenía ninguna intención de publicarlo.

El diario de Frida Kahlo nos muestra una versión de la artista más íntima y personal. Es verdad que Kahlo vive lo que pinta, pero hay que marcar una diferencia, si la vida es dolor, el arte es un medio. El dolor y el cuerpo no pueden ser sus únicas fuentes, esto no es suficiente para explicar el arte de Frida. Demasiadas veces el interés del público se ha limitado a este nivel, cuando detrás de su pintura hay en cambio un universo de referencias, que le otorgan una posición de relevancia y de continuidad en la historia del arte. Kahlo observa sus raíces, su pasado, los retablos de iglesia mexicanos y el arte popular de Posada. Y Posada desciende de Goya y de Brueghel con su crónica de la vida popular. Pero también se inspira en sus pintores favoritos, Bosch y Magritte, de ellos aprende que “la fantasía requiere un pincel realista”. Fisiología y botánica son otros de sus intereses y fuentes de inspiración.

La increíble capacidad de Frida radica en volver la mirada hacia sus orígenes para transformarlos. Ejemplos son la influencia de la fotografía del padre en sus poses rígidas, del humor negro de la gráfica mexicana y del simbolismo de la cultura visual indígena. También amaba el cine cómico de Chaplin o los Hermanos Marx, entre otros. Poco se habla, sin embargo, de su participación durante los años de la universidad al grupo de Las Cachuchas, que se dedicaban a burlarse de todas las figuras solemnes, en un espíritu totalmente anárquico y goliardesco.

 

el diario de Frida-danza-sol

 

Frida Kahlo es pintora de su propia realidad, pero ésta no es solo su íntimo dolor, es también México. Con este país comparte sus heridas. Su experiencia es pánica, sin división entre lo físico y lo imaginado, por esta razón es surrealista sin quererlo, si bien se la admita en el círculo de Breton ella no se reconoce en lo onirico.

los autorretratos de Kahlo son bellos por las misma razón por la que lo son los de Rembrandt: nos muestran sus sucesivas identidades de un ser humano que aún no es, que aún está siendo.

cit. Carlos Fuentes

Concebir la belleza como verdad y autoconocimiento es el gran mensaje que nos ha dejado Frida, pero no encerrándonos en nuestro yo, sino manteniendo una relación profunda con la tierra, la naturaleza, la historia y el mundo que nos rodea.

 

 

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