¿Sabes que un truco para ser más creativo es aprender a pensar como un niño?

Hace unos días leí este interesante post de miniclubdevolvoreta y me pareció genial la idea de la autora de utilizar el libro de Ruth Krauss y Maurice Sendak, Un hoyo es para escarbar (editado en castellano por kalandraka), para organizar un taller creativo con niños. Si no conoces el libro tienes que saber que se publicó en 1952, así que ¡han pasado ya 65 años! Y por esta razón parece aún más increíble su potencial y su valor creativo tan actual. El subtítulo, un primer libro de primeras definiciones, ya nos deja entender que no se trata de una novela o de un cuento, sino de una narración que estimula la actividad práctica y de reflexión.

 

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ilustración de Maurice Sendak, Un hoyo es para escarbar

Me ha gustado mucho la lectura crítica que de este libro ha hecho Laura de literaturarespetuosa, como de un álbum capaz de expresar  la alegría innata de los peques. Y efectivamente, al leerlo, te das cuenta de que simplemente cambiando un poco tu perspectiva sobre las cosas, estas adquieren un significado totalmente distinto. Los niños siempre le encuentran un sentido especial a todo, les sale natural visualizar por metáforas, o crear combinaciones surrealistas.

En el libro de Krauss y Sendak vemos como la libertad y la alegría de vivir son dos elementos que se practican y se viven en el día a día de los pequeños, y como, de consecuencia, estos son vitales para su crecimiento.

El experimento del Mini Club de Volvoreta nos sorprende por la facilidad con la que los alumnos le han seguido el juego a los autores.

 Los resultados me han encantado, y no puedo evitar poner aquí algunas frases:

 

DANIELA: Las orejas son para ponerse pendientes

SARA LE:Las orejas son para hacerles agujeros

 DANIELA: Un castillo es para conocer sus historias

GABRIEL: Un castillo es para hacer guerras

CATALINA: Un castillo es para los cuentos

DANIELA: Un sueño es para soñar cosas bonitas

AINOA: Un sueño es para cumplirlo

 DANIELA: El mundo es para disfrutarlo

AINOA: El mundo es para que haya otro planeta más

ERIC: El mundo es para moverse

SARA LE: El mundo es para viajar

CARLOS: El mundo es para volar

 

Lo que es increíble es como de un único objeto los niños han sido capaces de sacar definiciones tan distintas.

Este es seguramente un ejercicio muy útil también para un adulto, que puede llevar a resultados inesperados.  La rutina del trabajo no es de mucha ayuda a la hora de desarrollar ideas nuevas e innovadoras, y si muchas veces nos quedamos atascados en encontrar la forma adecuada de comunicar algo, quizás es que tengamos que cambiar de perspectiva.

Llegué a esta misma conclusión cuando leí el maravilloso libro de Gianni Rodari, Gramatica de la fantasia.  un breve ensayo sobre el arte de crear historias. Todos los juegos/ejercicios que el autor nos ofrece son el resultado de “experimentos” en clase (Rodari era también profesor). Los ejemplos que nos muestra salen de la infinita imaginación de los niños y son  siempre una sorpresa para un adulto acostumbrado a razonar por categorías. Ellos tienen esa libertad de creación y de reflexión que es la mejor fuente de inspiración que podamos esperar!

Y nos dan el buen ejemplo de ver las cosas desde facetas distintas, no hay una realidad unívoca si utilizas la imaginación: lo cotidiano, como el objeto más insignificante, puede llenarse de magia y transformarse en cualquier cosa, si dejas que tu mirada sea libre y entusiasta.

Como decía Pablo Picasso:

Todos los niños nacen artistas. El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer.

 

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